Barrer [Julio Wong Un]






Para Amélia Mano que me faz descobrir o cosmos nas ruas e no simples. 
Para Eymard, el que en utopía siempre vivirá - gracias a lo divino por eso.




Os passos leves dela me acordam sempre às 4:55 aqui em Surquillo. 

Una señora barredora. Basurera. Invisible. Transparente. Olvidada. 

Que trabaja antes de las madrugadas. 

No he visto su rostro todavía 
Aleja la ha visto. Me dice que es una mujer joven silenciosa y concentrada
Pasa con una carretilla y una escoba 
Barre tenue esta esquina. 

Pensará que su procedimiento es duradero o instantáneo. 
No pensará si no que hará. 
Será. Y no será. 
Pequeños sueños que no se dicen. 

En el sonido de las hojas los papeles y las botellas y otros deyectos hay un anuncio de día 

En el sonido de las ruedas hay una ciclicidad esperada 
Una espiral. Un retorno. Una eternidad. 

La esquina de mi madre es frágil. Una confluencia. Una variedad de sonidos. El caos suave de un barrio olvidado que es parte central de mi historia de mi memoria de lo que soy. 

Sus ruidos y sombras através de las ventanas y sus vidrios opacos pueden aparecer amenazantes. O no. Debo aprender la sutileza de los ciegos. 

Amanezco en temblor y en espera en esta esquina. 

Ya la joven señora migrante llevó su silueta sombra china pantomima drama sueño anuncio a otra calle. 

Y yo pienso que despierto y escribo pienso que escribo o callo 
Pienso siento sé que callo. 

Si alguien me ama debe agradecer a este barrio que aún temo - ahora entiendo que desde siempre este lugar despreciado fue refugio afectivo de nosotros, mestizos, hijos de divorciada, pequeños seres plomizos y sin grandes nortes, adolescentes dudosos tímidos y nada seguros ni dueños de cualquier mundo. 

Pienso que aún somos este sonido de escoba despertando el día. 

E igual pasaremos, discretos, por la vida de otros, por la materialidad del mundo. 

Estos días estoy descubriendo, Amélia. Sigo tus enseñanzas distraídas. Trato de ser un alumno digno, un compañero sabio, alguien menos burro. Alguien digno de los mundos sorprendentes en que me sumerjo en que imagino e invento y veo. 

Estos lugares cargan tanta energía de espíritu, Eymard. Quiero ser niño como tu.

Quiero dejar los miedos a las sombras los ruidos las luces de patrulleros y guardias de lado. Dejarlos. Comprenderlos tal vez. 

Quiero ver lo que es sombra. Estrechar la mano de la barredora. Transformarla de sonido a historia y recuerdo y nacimiento de mundos. 

Nunca dejar de renacer y de maravillarme. 

Luz de día invade 
Nadie menos yo sintió o pensó el paso de la barredora transparente. 

E eu mando a vocês dois minhas luzes (meus mestres delicados e profundos como poços)
Mando todo o sentimento do mundo 
Mando toda luminosidade e toda argila de nova criação. 

Eu mesmo sou o envio
O pacote dos correios
O toque invisível em momento inesperado 
O som de vassoura antes do sol sair

O passo da moça purificando as ruas e os que nelas habitam sofrem e sonham. 






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